Nos sabes cuan mal le haces a mi cabeza de un momento a otro los escenarios de mi vida se desdibujan en torno a ti. Nada es como lo soñé en un segundo todo vuelve a la normalidad como si nunca hubiéramos danzado en el cielo entre aquellas estrellas que solo tu y yo conocimos, pausa, otra vez eres ese recuerdo flagelante en mi mente que se repite una y otra vez en las paredes de mi cabeza, sal de ahí de una vez. Los restos del cielo que conocimos ahora están esparcidos por toda esta habitación que con el pasar de los días se vuelve más fría y vacía que antes, al parecer eres el tormento de mis sueños, él que decolora mis pensamientos e interfiere en mi caminar. Perdí mucho tiempo enajenada con las estrellas entre tanto delirio propio de mi, me deje cegar por ellas y por el hombre del desierto quien enamorado de su flor no fue más sensato que yo. Silencio, solo silencio.